Crítica en Xtreem Music

He encontrado una crítica de la demo que grabé con mi ex-grupo Hellsign, "From Madness To Suicide". Una pena que las cosas acabaran mal entre nosotros, pero cuando no se hacen bien las cosas, es lo que sucede. Yo tengo la conciencia tranquila y me alegra ver que mi trabajo se tiene en cuenta, aunque no sea por parte de los propios miembros de la banda.

 

Transcribo la crítica que aparece tanto en la web de Xtreem Music como en su catalozine.

 

BANDA:     HELLSIGN (spa)
TITULO:     From Madness To Suicide
FORMATO/AÑO:     Demo-CD 2008
SELLO:     Self Financed
CALIFICACIÓN:     7.5
AUTOR:     JM Salas (11/2008)
Visitas:     151 desde 01.11.2008

 

De un tiempo a esta parte, Barcelona se ha convertido por meritos propios en una especie de cuna para el metal extremo, y creo que HELLSIGN en unos cuantos meses se convertirá en una de las bandas clave de la ciudad. En realidad en la info que acompaña a la Promo me lo han puesto fácil, así que intentaré en la medida de lo posible no transcribirla sin añadir alguna impresión personal que es de lo que se trata.

 

El quinteto practica un pesado, oscuro y brutal Death Metal, aunque mucho más técnico de lo que esperaba, cuyas composiciones están a la altura de cualquier banda internacional del estilo. No me corto en decirlo, si sois fans de HATE ETERNAL, INTERNECINE, y MORBID ANGEL esto os va a parecer un puto orgasmo!!. Estructuras intensas y densas, con momentos frenéticos a toda velocidad, partes a medio tiempo puntuales para no caer en la monotonía, e ingredientes hypertécnicos y punteos al modo DEATH y ATHEIST. Hecha la descripción principal decir que lo que me ha gustado mucho es el registro vocal de Javi Crosas, gutural pero furioso y agresivo, y la ejecución que se gasta JoseZ Martos al bajo (actualmente guitarra tras la incorporación de Jaime Verdejo), muy en sintonía con Novy (BEHEMOTH/VADER…). Asimismo aunque el trabajo está catalogado como demo, viene a ser al igual que ocurría con FALL OF MANKIND un Mcd con todas las de la ley: portada a todo color, fotos, seis canciones en veinte minutos, y muy buen sonido.

 

Una banda con potencial que parece que va a pegar fuerte en futuras ediciones. Estaremos atentos!!

 

Enlace a la crítica

Historia absurda, primera parte

Era un gélido día de verano y por el monte corrían exuberantes gacelas ávidas de percebes norteños. Todo transcurría en completa anormalidad mientras correteaban los tapires con aires de tahur desvencijado, sin fijarse en si había pasado o no su cita con el endocrino. Sibilante cual esturión sondeando las posibles respuestas al acertijo gijonense de vaya usted a saber qué monologuista de tres al cuarto, se encontraba Anselmo, hijo de Hermenegildo y no por su juventud menos diestro en el arte de amueblar cloacas con cierto aire renacentista. 

En un momento de estupefacción debida a un alarmante incremento de mucosidad, Anselmo declaró no haber conocido nunca a nadie llamado Ricardo, lo cual decepcionó flagrantemente a todo aquél que tuvo la osadía de arrimar la oreja tras su puerta. No sin antes pelar un tomate esperando no ensuciar más de la cuenta, alzó una pierna y después la otra. Una pena que no recordara devolver la primera al suelo antes de elevar la segunda, pues cayó fracturándose el coxis, para goce y regocijo de la cobaya de Fernando, vecino de dos manzanas más al suroeste, que nada tiene que ver en el transcurso de esta historia. 

Zarrapastroso y haciendo aspavientos por doquier, partió como alma que lleva el diablo y con el rabo entre las piernas en pos del gozne dorado del dolor, cuyas propiedades místicas le habían asegurado que eran más poderosas que un cocktail de ibuprofeno con licor de piña en almíbar. Un inconveniente era que desconocía por completo su emplazamiento, así como la certeza de su existencia, pero esto no pareció desanimar al bueno de Anselmo, que con sus zuecos calzados se dispuso a remover cielo y tierra, y tal vez un yogur de plátano, con tal de lograr su objetivo primordial, que por contra de lo que algunos congéneres pensaban no era ser modisto en una famosa firma de ropa capitaneada por una pareja de hecho.

Surcando las vastas lanas de su alfombra y esquivando alguna polilla sobrecafeinada que otra, llegó calzoncillo en ristre al cuarto de baño, pues nunca es fiable abandonar la morada sin echar un vistazo al bidé, foco de toda clase de insectos, enfermedades y conversaciones telefónicas pinchadas por causa de casuales conexiones con oxidadas tuberías colindantes. Más tranquilo, y obviando la probabilidad de que la caballa en escabeche aumente de precio en su ausencia, dirigióse hacia el rellano, donde yacía orgulloso el felpudo que daba la bienvenida a su casa, en el cual rezaban los signos "здесь живет идиот", que él creía algún tipo de creativa decoración post-moderna, cuando en realidad significaban "aquí vive un idiota" en ruso. Gran mofa, befa y escarnio debió tener el vendedor ambulante que le endosó dicho trasto en un mercadillo oriental famoso por sus artículos eróticos y la cantidad de cucarachas que por él pululan. 

Así pues, la gran aventura de nuestro bienamado Anselmo pudo dar comienzo, aunque quizá tan solo llegue a ser un triste paseo, merodeando y dando vueltas en círculo por su propio barrio, que nunca llegó a conocer del todo y por el cual suele perderse a menudo en sus múltiples odiseas por comprar el pan en algún lugar donde le hagan rebaja. De todos modos a él esos ínfimos detalles no le interesaban, y por ende, corrió hacia el único lugar donde estaba convencido que podría obtener la respuesta: el quiosco de Romualdo Albéniz. Si algo es sabido por toda la estirpe de Anselmo, es que no hay respuesta que no pueda obtenerse a través del número de los videntes del diario local. Grandes iluminados que, a pesar de la objeción del harapiento señor disfrazado de conejo que reparte publicidad de Sorli Discau, utilizan betún para limpiar y abrillantar sus austeros mocasines.

Dejando por un momento a Anselmo y su búsqueda de iluminación profética, dirigimos nuestra mirada hacia el oeste, en un lugar no muy lejano a donde la acción transcurría, pero tal vez de difícil acceso dadas las escabrosas condiciones del terreno, el tremendo barrizal provocado por la tormenta matutina que asoló la ciudad y algunos deshechos desperdigados de forma estratégica aunque aparentemente aleatoria por algún desalmado ávido de provocar desaguisados allá donde su paso lo lleve. Desde retoño debió aprender que una piel de plátano colocada en el lugar y el momento justo puede producir una gran sarta de carcajadas así como lesiones permanentes en el descuidado individuo que tenga la dejadez de posicionar su pezuña encima de ella. 

Sea como fuere, allí, en un emplazamiento tan a la vista de todos y a su vez tan oculto (todo dependiendo del punto de vista de quien lo mire, ya que un árbol, una valla, edificio o cualquier otro obstáculo podría taparlo y hacer imposible su visión en un determinado ángulo), yacía semi enterrado un pequeño objeto cuyo brillo había sido opacado por la porquería amontonada encima a lo largo de los años. Tan solo una fina hilera de hormigas pasaba sobre él en su árdua búsqueda de pequeños manjares fácilmente transportables o de alguien a quien fastidiar la merendola campestre, práctica también compartida en menor medida por el oso común en algún que otro parque natural protegido norteamericano, y por todos conocida gracias a la popularidad obtenida por cierta serie de dibujos animados infantiles proyectada años ha en diversas emisoras de televisión de todo el mundo, y gracias al cielo ya enterrada en el olvido. 

De repente, un grito quebró el silencio de tan tranquilo escenario. Al parecer un profesor no se dio cuenta de la maliciosa colocación de una chincheta en su silla. En un oficio de tan elevado riesgo de accidentes laborales uno no puede descuidar los detalles. Se lo tenía bien merecido.

Anselmo abandonó feliz la consulta espiritual del gran gurú Adolfus Garcius, que cambió su nombre original por éste al darse cuenta de que cualquier cosa en latín siempre suena mucho más importante y atrae el interés y el respeto del gentío, y de que Adolfo García no inspiraba más que desconfianza y puntuales confusiones que le hacían ser golpeado dúramente en los genitales debido a un inexistente parentesco con el detestable presentador del Gran Prix del verano. 
Así pues, nuestro héroe avanzaba con decisión, discurriendo si era moralmente correcta la utilización de pepinillo como especia en la bechamel para los rabiolis gratinados, y convencido de encontrarse a un paso (o algunos pocos más) de obtener el preciado trofeo que con tanto ahínco llevaba buscando desde hacía algo más de tres cuartos de hora. 

Sabía que pasara lo que pasara, no habría nada que pudiera detenerle. Ni la escasez de ostias sagradas en el almacén que abastece la capilla de la esquina, ni la falta de Amoxicilina antes de haberse curado completamente de su infección de anginas, ni el empeño locuaz e irreverente de Don Martín por endosarle a su viejo jamelgo para las tareas domésticas, por mucho que incluyera de forma gratuíta un gato famélico en el paquete. Cada paso que daba era más firme que el anterior, llegando a ganar un premio a la firmeza gracias a que en esa misma calle se hallaba la sede principal del libro Amstel de los récords, y era la hora del cigarro del notario, que le vio nada más salir por la puerta, en un principio algo molesto ya que le tapaba a la morena que repartía muestras de queso de cabra en la acera de enfrente.

Lo nuevo de Metallica no es TAN malo

Increíble, pero cierto. Ya está disponible en los medios el nuevo single de lo que será el próximo trabajo en estudio de Metallica, "Death Magnetic", y contra todo pronóstico resulta que está bien y todo. Evidentemente no suena ni a Kill'em All, ni a Ride The Lightning, ni a Master Of Puppets, ni a ...And Justice For All, pero no es ni mucho menos un St. Anger ni un Load/Reload. ¡Incluso hay solos!

El tema en cuestión se titula "The Day That Never Comes" y para ser un single es muy largo, 7:56 minutos. La canción vendría a asemejarse a las antiguas baladas rápidas de Metallica, estas que empiezan lentas pero que a partir de la mitad empiezan a acelerarse y al final acaban hasta siendo cañeras, en una onda "Fade To Black" o "One", salvando las distancias. Evidentemente el sonido no es aquél, es más moderno, y la voz de Hetfield, pues es la que tiene actualmente, e inevitablemente recuerda más a los últimos trabajos que a los primeros. Sin embargo, dejando de lado los prejuicios (desgraciadamente más que merecidos) y dejando avanzar el tema, nos encontramos con que va ganando enteros a medida que avanza el minutaje, hasta que llega un momento en el que parece que nos encontramos con una canción distinta a la que empezamos a escuchar y que, esta vez sí, tiene bastantes reminiscencias de lo que Metallica fueron una vez en sus buenos tiempos. Si se aguanta bien la primera parte de la canción, que a pesar de que la primera impresión no fue gran cosa, con varias escuchas me va gustando cada vez más, al final el tema resulta estar bastante bien, a años luz del paupérrimo St. Anger. Quién sabe, tal vez todavía haya algo de esperanza para el nuevo album de los californianos.

En el apartado Radio Blog de Crosas.net podéis escucharlo y opinar por vosotros mismos.

Cine Imax: estafa

No tengo ya bastante con la caída del cabello, para que encima vaya a ver una película y me tomen el pelo. Bola de billar me van a acabar llamando a este paso.
Yo me quejaba de que el cine es muy caro. 6 euros y pico ya por ver una película, ¡qué robo! Pues la verdad, en comparación con el famoso Imax, es todo un chollo. Almenos ves una película de hora y media o dos. Esta tarde me han hecho pagar 8 euros por sentarme 40 minutos, si llega, a ver un documental en donde lo más interesante que han dicho es que los velociraptores tenían plumas. Hoy he descubierto que Steven Spielberg estaba equivocado. A partir de ahora nos reiremos cuando den por la tele Jurassic Parc. Pero después de que me estén echando al poco rato de acabar de sentarme en la butaca, no me apetece mucho reírme. Sin embargo lo hago, porque de lo contrario acabaría saliendo en las noticias como ese loco satánico que viste de negro, juega a juegos de rol, escucha a marilyn manson y puso una bomba en el Imax Port Vell de Barcelona influenciado por el Smackdown vs Raw 2008 y el último capítulo de los Lunis.

Sí, muy bonito el efecto de profundidad en 3D con las dichosas gafitas, pero no deja de ser un documental bastante aburrido en donde solo hay un par de peleas muy falsas de dinosaurios con las proporciones bastante equivocadas (un bicho que mide 3 metros parece una lagartija), y un grupo de paleontólogos que disfrutan imaginando que en un trozo de piedra están viendo no sé cuántos huesos de un dinosaurio que probablemente ni existió. Y antes de que asimiles todo esto, ya salen las letras en pantalla, se encienden las luces y te indican que la salida es por arriba. Miras a un lado y a otro y no ves más que caras de asombro e incredulidad, y susurros de "¿ya está?". Sí, ya está. Con la cocacola que no ha bajado ni hasta la mitad, si te dio tiempo a comprarla con la cola. Se nota que todos los que estábamos allí éramos primerizos, y esperábamos una película. No cabe duda de que ninguno había ido nunca antes al Imax. Si alguien ha ido una vez, no vuelve.



El calor del verano

Inauguro este espacio en un caluroso martes en mitad de agosto, con una temperatura de 37 grados en el comedor de mi casa y, por ende, unos 6 o 7 más en mi habitación. A la calle no se puede salir si no eres un suicida en potencia o quieres prepararte para correr el rally París-Dakar. Este mediodía se me ocurrió asomar la cabeza por el balcón y vi un dromedario pasando por la calle. Con esta temperatura no me extraña que se sienta como en casa.



Pero lo peor del verano no es solamente este horrible calor que seca hasta a los cactus. Lo peor es que todo el mundo está de vacaciones. Todos menos yo, claro. Harto estoy ya de leer en los nicks del messenger cosas como "10 días LONDRES!" o "En Finlandia hasta septiembre!!" mientras yo me pudro aquí trabajando todos los días. Eso por no haber estudiao, que diría mi abuelo. O por no haber nacido con pasta, que algunos de los que se pegan la gran vida, a cada momento de viaje, de festivales y demás, ni estudiar, ni trabajar, ni nada de nada. El dinero no dará la felicidad, pero es lo que te deja más cerca. A una parada de metro, vamos.

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